Ex

     Un extraño apareció extenuado.

¡Una explicación!, pidió. ¿De quién, de mí?, replicó una voz. Usted es maestre de la Excelsa Iglesia de las Expiaciones, ¿no? Así es, confirmó la voz. Es usted el que exhorta a buscar la salida a cualquier infortunio, ¿verdad? Asintió de nuevo. Excúseme, señor, pero… ¿qué salida he de hallar si: mi mujer es ahora mi ex mujer, mis hijos no me eximen de la culpa, mi cuenta está exhausta, y hasta la asociación de ex adictos al juego me expulsa por apostar a que nunca volvería a jugar? Descubre la luz, hijo, y no te detengas hasta experimentar su consuelo. ¿La luz… consuelo…? El extraño se enfureció y se marchó con exabruptos.

Tiempo después, el extraño vigila que la luz no se extinga y gire sin parar. La soledad del faro de los exiliados es su refugio. De ahora en adelante, nada que no esté al alcance de su vista existirá, ni nadie le obligará a volver a su ex mundo.

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